Quién va a traer amanecerescuando yo me mude de tus faldas
a otro abismo;
y en tus labios
-como un mortal reclamo blanquecino-
sólo la locura y el silencio,
describan las migrañas del infierno
que nos unían al cielo.
Incluso en los abismos habitan horizontes reveladores