Vivir quizás consista en desprenderse de la vida soñar el sueño su mentira y creernos libres bajo la más absoluta exclavitud de lo innecesariamente necesario.
El silencio , recorre riguroso el abismo en la garganta, como un ciervo que en la sombra busca sombra, donde morir sin señales a los pies de todas las palabras.
Llueve y el silencio abre una ventana a la tormenta. Entre cortinas, una boca grita sus pañuelos a la noche que no aciertan a enjugar el verde ocre que humedece las aceras.
Demasiado tarde, el poema arañó el insomnio y te preguntas si habrá espacio en las palabras para librar otra derrota.
El azul no es color para exiliar tus sombras, aunque a veces me disfrace de frontera y permita que trafiques con caricias más allá de la belleza, donde amor y odio destilan bajo sabanas su agonía.